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Archive for the ‘Advent’ Category

Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2014

Adviento

Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento

21 de diciembre de 2014

Rev. Obispa Dra. Nancy Wilson

Al Dios, único sabio

 

En este domingo de Adviento del Amor, nos centramos en la bendición del libro a los Romanos en la que Pablo glorifica al Dios “único y sabio.”

Aunque el mundo siempre ha necesitado amor, ahora más que nunca, necesita sabiduría y de un liderazgo sabio.

Cuando somos sabios/as, tocamos a Dios.

La sabiduría es un don tranquilo del Espíritu. Se trata de un recipiente que contiene cosas que parecen estar en contradicción y nos ayuda a ver un camino donde no hay camino, un camino a través de la comprensión y la esperanza, hacia un futuro. La sabiduría es la presencia en templanza que respira a través del nacimiento y la muerte, a través del sufrimiento y la alegría por igual.

Hoy en día, el mundo lucha con conflictos en todos los frentes. Cada grupo terrorista es sustituido por uno más vicioso. Niñas adolescentes son secuestradas. Los civiles son asesinados. El racismo al parecer estar resurgiendo, especialmente en los EE.UU., como si estuviéramos regresando a los años 1950 y 60. El duelo se multiplica. El salario mínimo es demasiado bajo para que la gente viva decentemente. Los derechos humanos están en juego en tantos lugares. Igualdad en el matrimonio está en una montaña rusa. Hermanos y hermanas trans siguen siendo “patologizados/as” y en alto riesgo de violencia. Economías en un sube y baja. ¿Cómo en un mundo así la iglesia es el Cuerpo de Cristo?

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(Foto: scholastic.com)

La sabiduría es un don espiritual, intercultural, interreligioso, que se extiende a través de nuestras diferencias como un puente. El apóstol Pablo era consciente de la predicación de la locura de Cristo en un mundo complicado por múltiples confluencias. ¿Cómo la sabiduría de Dios es más que el conocimiento humano, más allá de nuestros clichés y predicciones? ¿Cómo la sabiduría es el pegamento que nos mantiene unidos a través de los cataclismos, a través de los abismos de conflicto y de la disfunción? Necesitamos la sabiduría que es de la fe de que hay soluciones y vías a través de todas las dificultades! Cuando el dolor nos paraliza, la sabiduría nos susurrara para nos levantemos y sigamos adelante — en la confianza de que así como nosotros/as, el camino se revelará.

Cuando somos sabios/as, tocamos a Dios.

La sabiduría es la transformación intelectual / espiritual del amor.

Recuerdo cuando hace décadas aprendí la plegaria de la serenidad en el contexto de una reunión de doce pasos, “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría para reconocer la diferencia.” Sabiduría fue el remate, la clave de todo el resto. Gané sabiduría en esas habitaciones, en esas reuniones de los 12 pasos, de la gente común que habían aprendido el secreto de dejar ir para dejar a Dios. Me enseñaron a respirar de nuevo, para respirar en la sabiduría que está disponible, sólo si yo humillarme la pido.

Cuando somos sabios/as, tocamos a Dios.

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(Foto: mi-web.org)

Muchos otros “dioses” compiten para gobernar nuestras vidas — fuerzas o cosas que son manipuladoras, egoístas, falsas, indignas de nuestra energía, amor y devoción. Tenemos que abrirnos al único y sabio Dios, quien es el que merece nuestra atención y conexión — el uno que no exige que nos sacrificamos, sino que se da a sí mismo por nosotros/as. ¿Cómo podemos confiar en el único y sabio Dios Creador, que nos ama más de lo que nosotros/as mismas nos amamos y más que los “dioses” que explotan nuestras adicciones?

Cuando somos sabios/as, tocamos a Dios.

Jesús enseñó como “uno con la autoridad” — él era sabio para su edad y experiencias humanas. La primera comunidad cristiana testificó que él encarnó esa Sabiduría. Es por eso que atrajo a tantos y atemorizó a otros. Su ser iluminaba a todos/as y a todo su alrededor. Fue una buena noticia para los/las pobres y juicio para sus opresores.

Dejemos que la Sabiduría brille a través de nosotros/as en esta temporada de la encarnación. Que encarnemos el “único y sabio Dios,” en nuestro discurso, en nuestras acciones por la justicia, en nuestros esfuerzos para crear y sostener la comunidad en este frágil planeta.

Cuando somos sabios/as, tocamos a Dios, y nos transformamos a medida que transformamos el mundo.

 

  • Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2014
  • Reflection for the Fourth Sunday of Advent 21 December 2014
  • Reflexión del Tercer Domingo de Adviento 14 de diciembre de 2014
  • Reflection for the Third Sunday of Advent 14 December 2014
  • Reflexión para el Segundo Domingo de Adviento 7 de diciembre de 2014
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  • Reflection for the First Sunday of Advent 30 November 2014
  • Reflection for the Fourth Sunday of Advent 21 December 2014

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    Reflection for the Fourth Sunday of Advent

    21 December 2014

    Rev. Elder Dr. Nancy Wilson

    To The Only Wise God

    On this Advent Sunday of Love, we focus on the benediction from the Book of Romans in which Paul glorifies “the only wise God.”

    GodOnlyWise
    (Photo: sarah-marina.com)

    Though the world needs love as much as it always has, right now it needs wisdom, and wise leadership even more.

    When we are wise, we are touching God.

    Wisdom is a quiet gift of the Spirit. It is a container that holds things that seem to be in contradiction and helps us to see a Way where there is no way, a way through to understanding, to hope, to a future. Wisdom is the unanxious presence that breathes through birth and death, through suffering and joy alike.

    Today, the world struggles with conflicts on every front. Each terrorist group is replaced by one more vicious. Teenage girls are kidnapped. Civilians are murdered. Racism is resurging it seems, in the U.S. especially, as if we were revisiting the 1950s and 60s. Grief is multiplied. The minimum wage is too low for people to live decently. Human rights are at stake in so many places. Marriage equality is on a roller coaster ride. Trans brothers and sisters are still pathologized and at high risk for violence. Economies rock and roll. How is the church to be the Body of Christ in such a world?

    MLK
    (Photo: izquotes.com)

    Wisdom is a spiritual gift, cross-cultural, inter-religious, spanning across our differences like a bridge. Paul the apostle was aware of preaching the foolishness of Christ in a complicated, intersectional world. How is God’s wisdom more than human knowledge, beyond our clichés and predictions? How is wisdom the glue that holds us together through cataclysmic change, through impossible gulfs of conflict and dysfunction? We need wisdom that has faith that there are solutions and pathways through every difficulty! When pain paralyzes us, wisdom whispers to us to get up and to keep moving forward — to trust that as we do, the way will unfold.

    When we are wise, we are touching God.

    Wisdom is the intellectual / spiritual form that love takes.

    I remember first learning the serenity prayer decades ago in the context of a twelve-step meeting, “God, grant me the serenity to accept the things I cannot change, the courage to change the things I can, and the wisdom to know the difference.” Wisdom was the punchline, the key to all the rest. I gained wisdom in those rooms, those 12-step meetings, from ordinary people who had learned the secret of letting go and letting God. They taught me to breathe again, to breathe in the wisdom that is available, if I would only humble myself and ask.

    When we are wise, we are touching God.

    TheWayOfWisdom

    Many other “gods” compete to rule our lives — forces or things that are manipulative, selfish, false, unworthy of our energy, love, and devotion. We need to open ourselves up to the only wise God, who is the one worthy of our attention and connection — the one who does not demand that we sacrifice ourselves, but rather who gave her/himself for us. How can we trust the only wise Creator God, who loves us more than we could ever love ourselves and more than the “gods” who exploit our addictions?

    When we are wise, we are touching God.

    Jesus taught as “one with authority” — he was wise beyond his human years and experience. The early Christians testified that he incarnated that Wisdom. It is why he attracted so many and terrified others. His very being illuminated everything and everyone around him. He was good news to the poor and judgment to those who oppressed them.

    Let Wisdom shine through us in this season of incarnation. May we en-flesh “the only wise God,” in our speech, in our actions for justice, in our efforts to create and sustain community on this fragile planet.

    When we are wise, we are touching God, and we are transforming ourselves as we transform the world.

  • Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2014
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  • Reflexión del Tercer Domingo de Adviento 14 de diciembre de 2014

    Adviento

    Reflexión del Tercer Domingo de Adviento

    14 de diciembre de 2014

    Rev. Obispa Dra. Mona West

    Éste es el testimonio de Juan, cuando las autoridades judías enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle a Juan quién era él. Juan les contestó: Yo soy una voz que grita en el desierto: “Abran un camino derecho para el Señor”

    Juan 1:19a, 23

    Me di cuenta en la red social ‘Tumblr’ que Adviento era un tema escogido. Cuando hice clic había varias imágenes y citas de cientos de blogs sobre Adviento. Iban desde los calendarios de Adviento extravagantes, poemas místicos, pegadizos de figuras de renos hasta recetas de galletitas. Ninguna de las imágenes o temas presentó un desierto. Sin embargo, es desde un desierto que Juan nos invita y emplaza en este tercer domingo de Adviento. Él es la voz de uno que clama en el desierto, y lo que es sorprendente es que las personas lo siguen hasta allí. Algunos de ellos querían cuestionar su identidad – “¿Eres Elías, el Mesías, un  profeta???” Otros se sienten atraídos por su mensaje de arrepentimiento y la preparación para lo que habrá de venir. Se podría decir que el Adviento era un tema de tendencia en los días de Juan.

     

    De entre todas las imágenes y sonidos de nuestro tiempo de Adviento actual, el desierto no suele estar representado. ¿Cuándo fue la última vez que vio una tarjeta de Navidad con una imagen de un desierto en su portada? Pero las Escrituras nos dicen que el desierto es importante para la historia de la salvación: el Éxodo de los israelitas conduce a través del desierto y el ministerio público de Jesús comienza después de un período de ‘prueba’ en el desierto. Estas historias enseñan que el desierto es un lugar no sólo en donde Dios puede ser conocido más profundamente, pero también es un lugar donde los seres humanos pueden conocerse más profundamente.

    wilderness
    (Foto: bleon1.wordpress.com)

    Comencé este tiempo de Adviento, literalmente, en el desierto. Mi esposa, Deb, y yo fuimos acampar durante una semana en el desierto de Big Bend, Texas (EE.UU.). Durante esa semana aprendí algunas cosas sobre el desierto y sobre Adviento. Ambos nos llevan a cultivar una actitud de vigilancia. Lo que podría parecer lo mismo día tras día, año tras año (¿cuántas estaciones de Adviento han vivido?), tiene belleza y profundidad si no nos dejamos arrullar por la igualdad. Cada mañana cuando salía de nuestro camper y cada noche antes de entrar me encontraba con la misma montaña. Pero me tomé el tiempo para estar atenta durante todo el día y me di cuenta de cosas diferentes sobre la montaña y el paisaje: las formas como las sombras se movían sobre las rocas; la variedad de colores de marrón, oro y fuego; pequeñas flores que parecían venir de la nada.

     

    Es fácil quedar arrullado por la similitud de las tradiciones de Adviento, como colocar verdes o la iluminación de la corona de Adviento, incluso la historia del ‘niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.’ Un escritor ha dicho: “Adviento no es sólo acerca de la espera de un bebé. Se trata de la espera de una nueva realidad que se apodera de nosotros y nosotras, tomando primero de rehenes a nuestros corazones y almas para su justicia y su gracia. Y luego, porque no podemos vivir sino por su fuerza magnética, establece su demanda en todo el mundo a través de nosotros “. (John van de Laar, Sacredise.com) Seguir a Juan en el desierto durante Adviento me mantiene atenta y abierta a la nueva realidad que anuncia, que nunca se arraiga en mí exactamente de la misma manera año tras año.

     

    El desierto es también un lugar de exposición. En este paisaje austero, no sólo se puede estar expuesto al calor y a la falta de agua, también se puede estar expuesto a los temores y a las ansiedades. Recuerdo varias veces durante esa semana de acampada sentirme ansiosa por estar en un lugar tan remoto. Me despertaba por la noche y pensando: “¿Qué pasa si hay un incendio en la caravana? ¿Qué pasa si una de nosotras tiene una emergencia médica?” Las historias del desierto del Éxodo, la tentación de Jesús en el desierto, y Adviento enseñan que Dios nos encuentra en nuestra humanidad, y la única forma que realmente podemos conocer a Dios, como Santa Teresa de Ávila decía, es cuando realmente nos conocemos a nosotros mismos.

     

    Juan el Bautista nos invita a entrar en el desierto de Adviento no a experimentar algún tipo de santidad genérica o abstracta de la vida cristiana. Él nos invita a entrar en el desierto de Adviento a conocernos en verdad y a entender como el amor y la gracia de Dios se manifiesta en las particularidades de nuestras vidas.

     

    Así que a medida que avanzamos más y más hacia esa “noche santa,” ¿cómo es la práctica de Adviento para usted?

  • Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2014
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    Reflection for the Third Sunday of Advent

    14 December 2014

    Rev. Elder Dr. Mona West

    This is the testimony given by John, “I am the voice of one crying out in the wilderness, ‘Make straight the way of the Lord.'”

    John 1:19a, 23

    TheVoiceInTheWilderness
    (Photo: youtube.com)

    I noticed on the social networking site ‘Tumblr’ that Advent was a trending topic. When I clicked on it there were various images and quotes from hundreds of blogs about Advent. They ranged from quirky Advent calendars and mystical poems to stick figures of reindeer and cookie recipes. None of them featured a wilderness. Yet, that is where John beckons us on this third Sunday of Advent. He is a voice of one crying out in the wilderness and what is amazing is that people follow him out there. Some of them wanted to question his identity — “Are you Elijah? The Messiah? The prophet?” Others were drawn to his message of repentance and preparation for ‘the coming.’ One could also say that Advent was a trending topic in John’s days.

     

    Of all the sights and sounds of our current Advent season, wilderness is typically not one of them. When was the last time you saw a Christmas card with a stark image of the wilderness on its front cover? But scriptures tell us that the wilderness is important for salvation history: the Exodus of the Israelites lead through the wilderness and Jesus’ public ministry begins after a period of ‘testing’ in the wilderness. These stories teach that the desert is a place not only where God can be known more deeply but it is also a place where humans can know themselves more deeply.

    wilderness
    (Photo: bleon1.wordpress.com)

    I began this season of Advent quite literally in the wilderness. My spouse, Deb, and I went camping for a week in the wilderness of Big Bend, Texas (USA). I learned a few things about the desert and Advent during that week. Both cultivate an attitude of watchfulness. What might look the same day after day, year after year (how many Advent seasons have you lived through?) has beauty and depth if we do not become lulled by sameness. Every morning when I would come out of our camper and every evening before going inside for the night I was confronted with the same mountain. But if I took the time to be attentive throughout the day I noticed different things about the mountain and the landscape: the ways the shadows moved over the rocks; the varied colors of brown, gold and tan; little flowers that seemed to come out of nowhere.

     

    For me, it’s easy to get lulled by the sameness of Advent traditions such as the hanging of the greens or the lighting of the Advent wreath, even the sameness of the story of the ‘babe wrapped in swaddling clothes, lying in a manager.’ One writer has said, “Advent is not just about waiting for a baby. It’s about waiting for a whole new reality which takes hold of us by first taking our hearts and souls hostage to its justice and grace. And then, because we cannot help but live by its magnetic force, it lays its claim on the whole world through us.” (John van de Laar, Sacredise.com) Following John out into the wilderness of Advent keeps me watchful and open to the new reality he announces, which never takes root in me in quite the same way year after year.

     

    Wilderness is also a place of exposure. In this stark landscape, not only can one be exposed to heat and lack of water, one can also be exposed to fears and anxieties. I remember several times during that week of camping feeling anxious about being in such a remote place. I would lie awake at night and think, “What if there is a fire in the camper? What if one of us has a medical emergency?” The wilderness stories of Exodus, Jesus’s temptation in the wilderness, and Advent teach that God meets us in our humanity, and the only way we can truly know God, as St. Teresa of Avila would say, is when we truly know ourselves.

    YouThinkYouKnowYourself

    John the Baptist invites us into the wilderness of Advent not to experience some kind of generic holiness or abstract Christian life. He invites us into the wilderness of Advent to truly know ourselves and to understand how God’s love and grace is made manifest in the particularities of our lives.

     

    So as we move closer and closer to that ‘holy night,’ how is Advent trending for you?

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  • Reflexión para el Segundo Domingo de Adviento 7 de diciembre de 2014

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    Reflexión para el Segundo Domingo de Adviento

    7 de diciembre de 2014

    Rev. Obispa Darlene Garner

    Consuelen, consuelen a mi pueblo. Dice el Señor.

    Isaías 40:1

     

    El tiempo de Adviento siempre ha sido para mí un momento para una reflexión y expectación profunda. Los temas de Adviento de esperanza, amor, gozo y paz proporcionan oportunidades semanales para que los cristianos preparemos nuestro ser completo (cuerpo, mente y espíritu) para el cumplimiento de la promesa que Cristo vendrá en Navidad.

     

    La segunda semana de Adviento nos invita a reflexionar sobre el amor. Amor dado y recibido. Muchos de nosotros experimentan el amor más profundamente en y a través de nuestros cuerpos, y así reflexionar ahora sobre el cuerpo no tanto en su aspecto físico sino en su forma emocional.

     

    Soy muy consciente de mi cuerpo físico. Sé cómo se siente mi cuerpo–cada nervio, músculo y órgano. No sé cómo funcionan realmente los diversos trozos y pedazos del cuerpo, pero estoy agradecida por el hecho de que mi cuerpo funciona de una manera que apoya mi intención de vivir una vida de calidad tanto como pueda. Aunque no siempre fue verdad para mí, puedo decir hoy que amo mi cuerpo y que mi cuerpo me ama.

     

    heart
    (foto: everywheregospel.com)

    Al mismo tiempo, mi mente me hace consciente de que este cuerpo vive tiempos interesantes. Experimentando el amor en un cuerpo no es todo acerca del dar o recibir amor y luz todo el tiempo. El mundo es demasiado complejo para este tipo de pensamiento simplista.

     

    Por ejemplo, soy una estadounidense de 66 años de edad amante de una mujer de mi mismo género cristiana de ascendencia africana, Cherokee, Choctaw e irlandés moviéndome en el mundo como una líder espiritual en una comunidad global y diversa. La piel que cubre este cuerpo lesbiano, potente, intercultural, es negra. Como tal, tiene la memoria celular de lo que es ser negro en América. Al mismo tiempo, sé que el color de mi piel no define todo de mí. De hecho, reconozco que este cuerpo negro ocupa algunas posiciones de poder y privilegio.

     

    En mi espíritu, sé que no estoy sola al tener una conciencia de tal complejidad individual. Muchas personas tienen de primera mano la experiencia de lo que es vivir como la víctima de alguien y también lo que es estar predispuesto en contra de otros y victimizar a otros. Mucha gente sabe lo que es ser contada de forma sutil y descarada manifestando que nuestras vidas no importan; también sabemos que hacemos las cosas para mostrar que nosotros devaluamos la vida de otras personas. Cada día, muchos de nosotros rezamos por la porción extra de gracia que se requiere para sobrevivir, cuando eres la encarnación de los miedos de otros pueblos, cuando oramos para la protección de aquellos que tememos.

     

    Todos estamos en esta vida compleja juntos — queers, heterosexuales, mujeres, y niños; nativos e inmigrantes; personas de color y personas blancas; personas con discapacidades, personas de todas las naciones, personas de diferentes credos y personas sin fe; ricos y pobres; ancianos y aquellos que están enfermos; aquellos de todos los colores, creencias y persuasiones. No importa quien seamos, lo que aparentan nuestros cuerpos o el nivel o causa de nuestros miedos. Cada uno de nosotros está llamado encontrar como amarnos a nosotros mismos y a los demás.

     

    Nosotros debemos resolver esto. De hecho, la propia supervivencia de la humanidad requiere que ganemos consuelo a través de nuestra convivencia como el pueblo amado de Dios. ¿Qué aspecto podría tener el consuelo? Para mí, el consuelo parece un montón de justicia y misericordia, justicia que se da libremente y misericordia que no se niega. El tipo de consuelo del que hablo proviene de la reconciliación, no de la venganza. Se trata de deseo, no de demanda. En cuanto a mí, espero con expectación el día cuando todo el pueblo de Dios vivirá en tanto consuelo en cuerpo, mente y espíritu.

    crying
    (foto: edward-munch.com)

    Aunque algunas personas no lo pueden conseguir en la actualidad, la buena noticia para todos nosotros está en saber que nuestro mundo y la calidad de nuestras relaciones con el otro realmente pueden mejorarse. En realidad, Cristo viene sólo un poco más cada vez que elegimos rechazar el miedo y en cambio aceptamos la promesa de advenimientos de esperanza, amor, alegría y paz imperante entre el pueblo de Dios. Eso es todo lo que necesitamos para la Navidad. ¡Que así sea!

     

  • Reflexión para el Cuarto Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2014
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    Reflection for the Second Sunday of Advent 7 December 2014

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    Reflection for the Second Sunday of Advent

    7 December 2014

    Rev. Elder Darlene Garner

    Comfort, comfort my people, says your God.

    Isaiah 40:1

    comfort
    (Photo: ruthfazal.com)

    The Season of Advent has always been for me a time for both deep reflection and eager anticipation. The Advent themes of Hope, Love, Joy, and Peace provide weekly opportunities for Christians to prepare our whole selves (body, mind, and spirit) for fulfillment of the promise that Christ will come at Christmas.

     

    The second week of Advent invites us to reflect upon Love. Love given and love received. Many of us experience love most profoundly in and through our bodies, and so we reflect now on the body in its physical rather than its emotional form.

     

    I am very aware of my physical body. I know how my body feels to me — every nerve, muscle, and organ. I do not know how the various bits and pieces of the body actually work, yet I am grateful for the fact that my body still functions in a way that supports my intention to live a quality life for as long as I can. Though it was not always true for me, I can say today that I love my body and that my body loves me.

     

    heart
    (Photo: everywheregospel.com)

    At the same time, my mind keeps me aware that this body is living in interesting times. Experiencing love in a body is not all about the body giving or receiving “love and light” all of the time. The world is far too complex for such simplistic thinking.

     

    For instance, I am an American-born 66-year-old same-gender-loving Christian woman of African, Cherokee, Choctaw, and Irish descent moving in the world as a spiritual leader among a diverse global community. The skin covering this older intercultural powerful lesbian body is Black. As such, it holds the cellular memory of what it has long meant to be Black in America. At the same time, I know that the color of my skin alone does not define all of me. Indeed, I recognize that this Black body occupies some positions of power and privilege.

     

    In my spirit, I know that I am not alone in having an awareness of such individual complexity. Many people have a first-hand experience of what it is to live as the victim of someone else’s bias and also what it is to be biased against and to victimize others. A lot of people know what it is to be told in subtle and blatant ways that our lives do not matter; we also know that we do things to show that we devalue another’s life. Every day, many of us pray for the extra portion of grace that is required to survive when you are the embodiment of other people’s fears even as we pray for protection from those that we fear.

    weareagreatforce
    (Photo: Twitter @rebeccarivas)

    We are all in this complex life together — queers, straight folks, women, and children; native peoples and immigrants; peoples of color and white people; people with disabilities, people of all nations, people of different faiths and of no faith at all; the rich and poor, the elderly and those who are ill; those of all colors, beliefs, and persuasions. It does not matter who we are, how our bodies appear, or the level or cause of our fears. Each of us is called to figure out how to love ourselves and one another.

     

    We must figure this thing out. Indeed, the very survival of humanity requires that we gain comfort through our co-existence as God’s beloved people. What might such comfort look like? To me, comfort looks a whole lot like justice and mercy, justice that is freely given and mercy that is not denied. The kind of comfort of which I speak comes from reconciliation, not retribution. It comes out of desire, not demand. As for me, I look forward with eager anticipation to the day when all God’s people will live in such comfort in body, mind, and spirit.

     

    crying
    (Photo: edward-munch.com)

    Though some people cannot get along today, the good news for all of us is in knowing that our world and the quality of our relationships with one another really can get better. Actually, Christ comes just a little closer each time we choose to reject fear and instead embrace Advent’s promise of hope, love, joy, and peace prevailing among God’s people. That is all we need for Christmas. May it be so!

     

     

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    Adviento

    Reflexión para el Primer Domingo de Adviento

    30 Noviembre 2014

    Rev. Elder Héctor Gutiérrez

    “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!”

    Isaías 63:16

     

    “Velen, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa.”

    Mark 13:33

     

    Si revisamos la situación que los Judíos enfrentaron en tiempos de Isaías después de la cruel experiencia del exilio, y los grandes retos que tenían frente a ellos, podemos fácilmente comprender sus sentimientos sobrecogidos. Nosotros, justo ahora en el siglo XXI, no tenemos una vida muy diferente a la relatada por el texto. Así como ellos, tenemos dos opciones: simplemente aceptar con resignación las cosas como son y sobrevivir recordando los buenos tiempos de antaño, o podemos aprovechar este momento como una gran oportunidad para cambiar nuestra realidad y nuestro futuro, en este presente incierto y volátil.

     

    Como comunidad Cristiana, estamos entrando en el tiempo de Adviento, o Pequeña Cuaresma, como solían llamarle nuestro antepasados en la fe. En nuestras manos, tenemos la oportunidad una vez más, de transformarnos al transformar el mundo.

    Es muy claro, pienso, que nuestro mundo se encuentra en una desesperada necesidad de transformación mientras somos testigos de la locura que nuestro mundo está experimentando. Guerra en algunos países (Ucrania, etc.); devastaciones en otros lugares (el calentamiento global nos está retando a hacer algo); confrontaciones en muchas ciudades (Ferguson, etc.), la terrible realidad en mi país (México) con miles de desaparecidos entre ellos los 43 estudiantes; crímenes de odio y el Ébola y otras enfermedades que afectan a multitudes.

     

    La realidad de nuestro mundo complejo, puede sobrecoger a cualquiera, pero quiero recordar las palabras de Gerhard Ebeling quien escribió, “lo más real de lo real, no es la realidad misma, sino sus posibilidades“. Y como soñador que soy, y con nuestro bagaje humano y cristiano, debemos enfocar nuestros esfuerzos en las posibilidades que están reclamando nuestro compromiso a la trasformación. Creo firmemente que no todo está perdido.

     

    Dios necesita nuestras manos, nuestros pies, nuestros corazones, nuestras mentes para hacer posible la transformación en este mundo. No es suficiente orar por esto. Hoy más que nunca el Rev. Troy Perry, nuestro fundador, tiene razón cuando dice: “algunas oraciones necesitan de nuestros pies.”

    Hoy más que nunca, necesitamos “¡estar alertas!” con nuestros ojos y corazones, atentos al futuro que queremos dejar a las personas que vienen después de nosotros. Debemos ser conscientes del futuro que estamos dejándoles, que está directamente relacionado con nuestras decisiones y nuestras acciones justas. Necesitamos evitar la tentación de vivir en la rutina de nuestras vidas seguras. El Adviento nos llama a arriesgarlo todo.

     

    La principal importancia de este tiempo, pienso que no es la observancia del adviento en sí; la importancia es el significado y la transformación que podemos recibir para nuestros ministerios, para nuestras vidas, para nuestras Iglesias y para nuestras comunidades.

     

    esperando

    ¿Qué tipo de adviento están esperando nuestros hermanos y hermanas? ¿Cómo debemos vivir el tiempo de adviento entre muchos en nuestras sociedades, que no esperan ya nada?

     

    Como cristianos, no solamente nos estamos preparando para celebrar la Temporada Navideña, esa sería una meta muy devastadora en este Primer Domingo de Adviento; nuestro compromiso debería ser esperar y ayudar a establecer el Reino de Dios en este mundo, creando algo completamente diferente a la realidad actual.

     

    Podemos, posiblemente, rechazar el celebrar el Adviento, pero no tenemos permiso de rechazar el extender las manos para ayudar a todas las personas en esta tierra nuestra, de cualquier religión, para trabajar arduamente en traer el advenimiento de un nuevo mundo.

     

    Permítanme concluir mi reflexión sumando mi voz a la de mis hermanos y hermanas de México en su demanda: VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS.

    43veces

     

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  • Reflexión del Tercer Domingo de Adviento 14 de diciembre de 2014
  • Reflection for the Third Sunday of Advent 14 December 2014
  • Reflexión para el Segundo Domingo de Adviento 7 de diciembre de 2014
  • Reflection for the Second Sunday of Advent 7 December 2014
  • Reflexión para el Primer Domingo de Adviento 30 Noviembre 2014
  • Reflection for the First Sunday of Advent 30 November 2014
  • Reflection for the First Sunday of Advent 30 November 2014

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    Reflection for the First Sunday of Advent

    30 November 2014

    Rev. Elder Héctor Gutiérrez

    “Look out down from heaven, look at us!”

    Isaiah 63:16

     

    “Be on guard! Be alert! You do not know when that time will come.”

    Mark 13:33

     

    If we review the situation that the Jews were facing in Isaiah after the cruel exile experience, and the huge challenges that they had in front of them, we can easily understand their feeling overwhelmed. We, right now in the 21st century, are not living a life that is so different from the life they were living. Just like them, we have two options: just accept with resignation what is and live our lives accordingly by remembering the good old days; or we can seize this moment as a great opportunity to change our reality and our future from this uncertain and volatile present.

     

    As a Christian community, we are entering in the season of Advent, or Small Lenten Season, as it used to be call by our ancestors in the faith. In our hands, we have the opportunity once again to be transforming ourselves as we transform the world!

     

    IWantChange

    It is apparent, I believe, that our world is in desperate need of transformation as we bear witness to the madness that our world is experiencing. War in some countries (Ukraine, etc.); devastation in other places (the global climate change that is compelling us); confrontations in many cities (Ferguson, etc.); the hellish reality in my home country (Mexico) with thousands of people missing and presumed dead, like the 43 students recently found; hate crimes; Ebola and a multitude of other kinds of diseases.

     

    The reality of our complex world, of course, can overwhelm anyone, but I want us to consider the words of Gerhard Ebeling who wrote, “the most real of the real thing, is not the reality itself, but its possibilities.” And as the dreamer that I am, and with our Christian and human grounding, we must focus our efforts on the possibilities that are calling for our commitment to transformation. I stand fast in believing that not everything is lost.

     

    God needs our hands, our feet, our hearts, and our minds to bring about a transformation in this world. It is not enough just to pray about it. Rev. Troy Perry, our Founder, is right when he says: “Some prayers need our feet.”

     

    beTheChurch
    (Photo: fbctt.org)

    Now more than ever, we need to “be on guard!” with our eyes and hearts, paying attention to the future that we want to leave for the people who are coming after us. Thus, we must be mindful of the future we are leaving them, as it directly correlates to our decisions and our actions right now. We need to refuse the temptation to live in the routine of our safe lives. Advent calls us to risk it all.

     

    The importance of this season, I believe, is not the observance of the season itself; the importance is the meaning and transformation that we can receive for our ministries, for our lives, for our churches, and for our communities.

     

    expecting

    What kind of Advent are you expecting, my siblings? How must we live the Advent Season among the many in our world who do not expect anything?

     

    As Christians, we are not just preparing ourselves to celebrate the Christmas Season, as that can be a devastating goal for us this First Sunday of Advent; our commitment should be to expect and to help to establish the real Realm of God in the world, creating something completely different than the current reality.

     

    Maybe we can refuse to celebrate the Advent, but we are not allowed to refuse to lend a helping hand to all people of this earth, to work hard to bring about the advent of a new world.

     

    Let me conclude my reflection by adding my voice to my siblings in Mexico in their demand: VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS (You took them alive from us, alive we want them back with us).

    43veces

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  • Advent Reflection for 29 December 2013

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    The values of the Kingdom can be lived in any kind of family

    Rev. Elder Hector Gutierrez

    “So, chosen by God for this new life of love,
    dress in the wardrobe God picked out for you:
    compassion, kindness, humility, quiet strength, discipline.
    Be even-tempered, content with second place, quick to forgive an offense.
    Forgive as quickly and completely as the Master forgave you.
    And regardless of what else you put on, wear love.
    It’s your basic, all-purpose garment. Never be without it.”

     — Colossians 3:12-14 “The Message”

     

    In the midst of Christmas holidays, we also celebrate the Day of the Holy Family. I’ve always been fascinated by a sculpture in the Basilica of the National Shrine of Immaculate Conception in Washington, D.C., USA, called “Holy Family at Rest”. The sculpture captures humanity with incredible depth.

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    (Photo: NationalShrine.com)

    The central figure is an exhausted Mary with baby Jesus almost falling from her arms; the scene invites us to protectthe baby and not let him fall. You can see the ambivalence between the tension produced when you are running away, escaping from a dangerous situation versus bodies resting in peace, tired but confident in the divine plan. Joseph and the donkey are lying next to Mary, exhausted too, but trying to give protection to her and the baby.

     

    This tiredness, a feeling of being exhausted, captured in the sculpture, is shared by millions of people, families of all kinds, persecuted, fleeing from their places because of war, conflict, political reasons, ethnic discrimination, gender biases, and many other reasons, hoping to preserve their safety and integrity.

     

    I find it unbelievable how so many people want to cling to one single family model, which by the way finds itself in a profound crisis and in very bad shape. It would be difficult to defend, if you want to be respectful to the Biblical texts, that there is only one family model. Families are as diverse as cultures are and have been changing throughout the history of humanity. There is no such thing as one unique family model; there are many ways of being a family, and sometimes they are functional or dysfunctional. But what is certainly common to all families is the necessity of safety and integrity, just what the Holy Family was also seeking.

     

    Maybe the best approach we can take today is the one of openness proposed in the verses of Colossians: “wear love,” which does not specify what a typical Christian family looks like. This approach is one of a sensible family ethic and full of humanity, not necessarily confined to Christianity. The values of the Kingdom can be lived in any type of family.

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    (Photo: t.ambienteg.com)

    Today, with the achievements of the LGBT community and marriage equality, we know that the theme of family models is at the center of a multidisciplinary debate. Unfortunately, many traditionalists and conservatives would like to impose their short theological and moral vision, forgetting the garments of love mentioned in Colossians.

     

    But as so many times in the past, I know humanity will find the right approach and lead us towards what is our best contribution: respecting others in all their differences, with humility and in constructive collaboration. And it will be precisely society — humanity — which will find solutions, and not the authoritarian and arbitrary decisions of many religious institutions.

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    (Photo: baxtronlife.com)

    “Oh God, Father, Mother, Lover, Friend… primordial Family, frontal origin of Being, ultimate root of Reality… Your ineffable mystery goes beyond our categories. Give us your Light and your Strength to help us to live according to your love with freedom and creativity. In your many names we pray.”

     

    I would like to conclude recommending a novel of the great Lusitanian writer, a winner of the Nobel Prize for Literature, José Saramago – The Gospel According to Jesus Christ — in which he presents a very interesting view of the episode of the flight to Egypt that marked Joseph for life.

     

  • Advent Reflection for 29 December 2013
  • Advent Reflection for 25 December 2013 Christmas Day
  • Advent Reflection for 24 December 2013 Christmas Eve
  • Advent Reflection, 22 Dec 2013 : Fourth Sunday in Advent
  • Advent Reflection, 15 Dec 2013 : Third Sunday in Advent
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    Advent Reflection for 25 December 2013 Christmas Day

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    Rev. Elder Dr. Nancy Wilson

    …that is, God was in Christ reconciling the world to God’s self…. — 2 Corinthians 2:19a

     

    While this verse from 2 Corinthians is not usually read on Christmas Day, to me it summarizes the meaning and purpose of Incarnation, of Jesus’ birth.

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    (Photo: truthworks.org)

    Many years ago, I remember hearing an old sermon illustration: A farmer went out on a very cold, Christmas morning to feed the birds huddling deep under evergreen branches and in bushes low to the ground. As he flung the seed, the birds scattered and fled, frightened, imagining him to be a predator. The farmer felt for the little ones trying to stay warm and fed in such harsh conditions, and heard himself cry out, “If only I were a bird!” At which point, the Christmas bells from the church in town rang out, and tears streamed down his face.

     

    A little corny maybe, but the words still resound in my heart: “If only I were a bird.”

     

    God’s impulse in risking incarnation, taking on human life and flesh, was an impulse of pure love. The Creator of the Universe wants to undermine our bad theologies of a “God, the predator drone” and wants instead to invite us to feed without fear, to buffer the harshness of life, right the wrongs that oppress and destroy.

     

    Our first Christmas thoughts then are of gratitude and wonder for a self-giving God who risks for love, justice and peace… and invites us to do the same.

     

    What difference could it make to those hurt by judgmental religion, or betrayal in a church context, to have the bad theologies and harmful human practices contradicted, repudiated, overturned? We in MCC know the answer to that question — we have tried, in our own imperfect ways, to embody that answer for decades!

     

    That difference, is of course, why they put Pope Francis on the cover of Time magazine as “man of the year.” A different Pope who wants to be a bird — or rather, who wants to be human, who says incredulously, “Who Am I to Judge?” If Francis has done anything right at all, he has followed a God not limited by religion’s rules and failings. If he can continue to stand outside the Vatican, rather than sheltered by it, he can be an ally to all those calling for faith to be aligned with love and justice, especially for the poor. It may be that those outside, on the margins of any church, need him even more than those within.

     

    The genius of MCC has never been primarily about what we say about sexuality but what we believe about the nature of God, who reconciled us in Christ! A God of love created us, in all our beauty and complexity, including our sexuality — and that God desires, at that first Christmas and now, always, to be nearer to us. To be a God who does not want to inspire terror, but hope. Emmanuel: God one of us, God with us. Today.

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    (Photo: ephesianswife.blogspot.com)

    Merry Christmas.

     

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